La historia del castillo de Ciudad del Oudaen (Stadskasteel Oudaen)
Oudaen, una fortaleza/fortificación medieval
Sobre el 1280 el Castillo de Ciudad del Oudaen está en plena construcción. El encargador, el señor Zoudenbalch, pertenece a los padres de la Ciudad de Utrecht. Sólo las familias favorecidas pueden permitirse construir un edificio de piedra. Casi todas las casas, incluidas las casas de los más favorecidos, están hechas de leña y limo con techo de paja. El impresionante castillo de Ciudad sigue destacando muy por encima de las propiedades vecinas. En los tiempos medievales el Castillo de Ciudad del Oudaen debe haber servido de baliza para aquellos que de lejos se avecinaban a la ciudad. No será antes que un siglo después que la torre Domtoren lo viene a reemplazar. Aunque la construcción coincidía con la del Oudaen, no antes del 1381 la torre alcanzará su punto más alto. Sólo en el 1517 la iglesia se considerará acabada.
La Habitación de degustación del Oudaen, el grand-café en la planta baja, jamás fue la sala de caballeros del castillo de ciudad. Este espacio impresionante desempeña un mero papel representativo. Aunque se le construyó un cuarto de calderas, resulta cuasi imposible calentar esta sala de ocho metros de altura. En las plantas superiores hasta no se han previsto cuartos de calderas. Es la razón por la que se construye una casa menor adyacente a la casa principal, que es apta para vivienda permanente.
El castillo de Ciudad del Oudaen se incluye dentro de las así llamadas fortalezas/casas fortificadas, de las que se construyen varias a largo del Oudegracht. A las casas de Lichtenberg, Drakenburg y Fresenburg se las denominaba según su propietario. El Castillo Oudaen, que muy probablemente antes se denominaba Zoudenbalch, debe su nombre a uno de los propietarios siguientes. Mientras tanto los Zoudenbalchs habían ocupado una nueva casa en la Donkerstraat. Estas familias potentes constituyen una nueva clase social que en su modo de vivir le hace la competencia a la nobleza. La pinta de noble también la deben tener las construcciones. Por esta razón al Oudaen se le proporción almenas para evocar su aptitud de defensa. En la práctica, los castillos de ciudad desempeñan un papel meramente defensor en tiempos de emergencia. En aquel período prevalece la demostración tangible de las riquezas adquiridas y del creciente prestigio.
